El divorcio tras las vacaciones

El divorcio tras las vacaciones

Muchas parejas en crisis optan por tomarse unas vacaciones o hacer un viaje juntos para solucionar sus problemas maritales, pero ¿esas vacaciones en realidad unen o separan más?

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas, España es el tercer país europeo, tras Portugal e Italia, donde más ha aumentado la tasa de divorcios en la última década.

Septiembre es el mes en el que las parejas eligen con mayor frecuencia para poner fin a su relación, con ligeros repuntes después de la Navidad y en vacaciones de Semana Santa. Según esta información, no son las vacaciones en sí lo que genera mayores divorcios, sino las fechas claves.

Durante las vacaciones de verano contamos con más tiempo para relajarnos y  tener más unión con nuestra pareja. Sin embargo, es precisamente en verano el momento más peligroso para su estabilidad.

Muchas parejas basan su vida en la rutina, que en algunos casos, se vuelve bastante estricta y cerrada con respecto a los horarios de trabajo, colegio, ocio, niños, vida social, etc.

Dentro de esta rutina no se producen conflictos, la falta de tiempo o de energía unida a la desatención de las necesidades de cada uno no propician momentos de reencuentro en los que comunicarse más allá de las obligaciones.  

Los pequeños desacuerdos no solucionados se van acumulando, y cuando se rompe la rutina en vacaciones o momentos de descanso, los conflictos aparecen con más fuerza.

Una vida cotidiana cargada de actividades puede ser una buena excusa para evitar afrontar el estado emocional de la pareja. Se evita el mirarse a los ojos, comunicarse sinceramente y afrontar de manera activa la situaciones que se comparten. Las vacaciones dan lugar a ese espacio de comunicación, reflexión y finalmente de acción.

En verano tenemos más contacto la nuestra pareja y se ponen a prueba constantemente las habilidades de comunicación con las que contamos y nuestra capacidad para resolver problemas.

Consejos para que las vacaciones ayuden a reforzar la pareja

El respeto hacia el otro y por uno mismo, una adecuada empatía y una buena comunicación son la clave para que exista una buena relación.

Para mantener una comunicación de calidad hay algunas claves:

  • Introducir en la vida cotidiana momentos para la reflexión personal y para reflexionar la pareja juntos sin esperar a las vacaciones estivales.
  • Crear pequeños rituales que den lugar a expresar incomodidades surgidas del comportamiento de la pareja, para evitar que el cúmulo de estas pequeños incomodidades se agrupen en sensación de frustración, que nos hace creer que las posibles soluciones, son más lejanas o imposibles.
  • Procurar que el tiempo que transcurre entre el comportamiento que nos ha incomodado y la conversación sanadora sea lo más corto posible.
  • Tomarnos tiempo para pensar qué vamos a decir con respecto al comportamiento que nos ha incomodado. Es muy necesaria la asertividad en este momento para no provocar momentos más incómodos de lo necesario.

Hay solución

Sabemos que ante los conflictos de pareja hay multitud de situaciones, palabras, gestos que están involucrados y que resultan una gran carga emocional para los miembros de dicha pareja. En ocasiones, esa carga nos deja ciegos ante lo positivo de la relación y hacen que nuestra balanza se incline hacia el abandono de la misma.

Aún así, hay parejas que se quieren y no saben cómo solucionar sus problemas. Para ello podéis contar con la ayuda de los profesionales de la psicología especializados en relaciones de pareja. Os ayudaremos a superar esos conflictos y reencontraros, quizás, de una manera más saludable.

 

 

Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal

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psiquesanahuelva.com

Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.