La violencia de género

La violencia de género

La violencia de género es la más drástica y trágica expresión del machismo, es la mayor manifestación de la desigualdad existente en nuestra sociedad entre mujeres y hombres. Se dirige sobre las mujeres por el mero hecho de serlo y ser consideradas carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.

Es un fenómeno que se ha venido produciendo a lo largo de toda la historia y que en los últimos veinte años se empieza a reconocer como una lacra social, como un problema público y político, que hay que erradicar. 

La definición más aceptada de violencia de género es la propuesta por la ONU en 1995: «Todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada».

Tipos de violencia de género

Violencia física

Es la más visible y reconocida. Se considera violencia física todo aquel acto en que se inflige un daño físico a la víctima a través de la agresión directa. Dicho daño puede ser temporal o permanente.

Violencia psicológica

Si bien a nivel físico puede no existir una agresión, este tipo de violencia se presenta en forma de humillaciones, amenazas y coacciones (en algunos casos existe la amenaza de agresión física a la víctima o a allegados), desprecio y desvalorización. También es se considera violencia psicológica hacer que la persona se sienta indefensa, obligada a hacer determinadas acciones y dependiente del agresor, culpable de la situación de abuso y merecedora de un castigo.

Este tipo de maltrato puede ser directo y realizado activamente en forma de insultos y vejaciones o bien llevado a cabo de un modo más pasivo, desvalorizando a la pareja sin que ésta considere que está sufriendo un ataque.

Se puede considerar que prácticamente en todos los casos de violencia de género, independientemente del tipo y motivo de ésta, hay violencia de tipo psicológico.

Violencia sexual

La violencia sexual se produce cuando una persona es forzada o coaccionada para llevar a cabo actividades de índole sexual en contra de su voluntad, o bien en que la sexualidad es limitada o impuesta por otra persona. No es necesario que exista penetración ni que se produzca el acto sexual.

Incluye la presencia de violaciones dentro de la pareja, la prostitución forzada, forzar la concepción o el aborto, mutilaciones genitales, acoso sexual o tocamientos indeseados.

Violencia económica

Este tipo de violencia se basa en la reducción y privación de recursos económicos a la pareja o su prole como medida de coacción, manipulación o con la intención de dañar su integridad. También se considera violencia económica obligar a la víctima a depender económicamente del agresor, impidiendo su acceso mercado laboral mediante amenaza, coacción o restricción física.

Violencia patrimonial

Se considera violencia patrimonial la usurpación o destrucción de objetos, bienes y propiedades de la persona víctima de violencia con intención de dominarla o producirle un daño psicológico.

Este tipo de agresiones pueden afectar a la vez a otras personas, especialmente a los vecinos.

Violencia social

La violencia social se basa en la limitación, control aislamiento social de la persona. Se separa a la víctima de familia y amigos, privándola de apoyo social y alejándola de su entorno habitual. También puede poner a la víctima en contra de su entorno, produciendo que se desvinculen.

Violencia institucional

Es aquella mediante la que funcionarios o autoridades dificultan, retrasan o impiden el acceso a la vida pública, la adhesión a ciertas políticas e incluso la posibilidad de que las personas ejerzan sus derechos.

Violencia vicaria

Un gran número de parejas en las que se produce violencia de género tienen hijos. En muchas ocasiones el agresor decide amenazar, agredir e incluso matar a dichos hijos con el propósito de dañar a su pareja o ex-pareja. 

Escalada de la violencia machista:

La violencia no se muestra abiertamente desde el primer momento, surge poco a poco, de forma sutil y la víctima no se da cuenta de que lo está siendo. Se presentaría de la siguiente manera, imagina que es una escalera que va subiendo:

  1. Formas sutiles de machismo: Control (ubicación, amistades, redes sociales, movil, estética…), aislamiento (familiar, amigos, hobbies) chantaje y culpabilización, agresiones sexuales bajo falso consentimiento.
  2. Violencia psicológica (desvalorización, humillaciones e insultos, intimidación)
  3. Violencia física (agresiones físicas leves, amenazas, agresiones sexual con fuerza, violencia física severa)
  4. Asesinato

Ciclo de la violencia de género

A muchos nos sorprende que las víctimas vuelvan con sus agresores tras los primeros signos de violencia. Todos habremos escuchado la típica frase: «A mi me pegarán una vez, pero no dos»

La reconciliación con el agresor y, en su caso, la retirada de denuncias sucede porque la violencia no es un camino de una sola dirección, sino que se trata de un ciclo en el que los integrantes se hallan atrapados y que se va repitiendo hasta que sucede lo peor o se rompe de otro modo.

Puede empezar simplemente con bromas denigrantes y repetitivas hasta el control de la vida del otro. Los ciclos se van haciendo cada vez más cortos hasta desaparecer la luna de miel. 

Primera fase: Acumulación de tensión 

En esta fase comienzan los desacuerdos y el control hacia la pareja. Las tensiones se manifiestan con insinuaciones, sarcasmo, menosprecios, ira contenida, entre otras. El agresor busca desestabilizar a la víctima, mientras ella intenta calmar la situación y minimizar o negar el problema.

Segunda fase: Explosión de violencia

En esta fase se producen las agresiones verbales, físicas y/o sexuales. La víctima se muestran incapaz de reaccionar ante dichos ataques.

Tercera fase: Luna de miel o arrepentimiento. 

El agresor se muestra arrepentido, pide perdón y promete que no lo volverá a hacer. Se esfuerza por mantener a su pareja a su lado. Esto hace que la víctima, a pesar de todo, renueve sus esperanzas en que su pareja cambie y  tenga pensamientos como: “con el tiempo cambiará”, “en el fondo él no es así”, “solo está estresado”, entre otras. Muchas veces, el agresor incluso trata de influir sobre familiares y amigos para que convenzan a su pareja de que lo perdone.  

En la próxima entrada nos centraremos en la violencia de género en la adolescencia, las luces rojas para detectarla y las posibles soluciones, entre las que destacan la educación.

Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.