Baño de bosque

Baño de bosque

“No es solo por su belleza que el bosque deja huella en nuestros corazones, sino por algo sutil: esa calidad del aire, esas emanaciones de los árboles, que renuevan y transforman admirablemente el espíritu cansado” Robert Luis Stevenson

¿Qué es el baño de bosque?

El modelo de Song, Ikei y Miyazaki (modelo conceptual de terapia de naturaleza, CNT) lo define como un conjunto de prácticas destinadas a lograr «efectos médicos preventivos» a través de la exposición a estímulos naturales que producen un estado de relajación fisiológica y refuerzan las funciones inmunitarias debilitadas para prevenir enfermedades.

Explicándolo de manera más sencilla, el baño de bosque es una terapia de naturaleza contra el estrés, que ejerce su acción en todos los aspectos de la persona.

¿Cómo surge?

El término shinrin-yoku fue acuñado por el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón en 1982. Shinrin significa bosque, y Yoku significa baño, ducha o exposición. Se define, entonces, cómo captar la atmósfera del bosque con todos los sentidos, un proceso destinado a mejorar el estado de relajación mental y física de un individuo

Este programa se estableció para fomentar el contacto con la naturaleza, zambullir el cuerpo y la mente en los espacios verdes, y sacar provecho de los bosques de titularidad pública como medio para promover la salud.

El plan inicial de shinrin-yoku, se basaba en la simple idea de que estar en contacto con la naturaleza, especialmente los bosques, era beneficioso para el cuerpo y la mente.

Hace veinticinco años, los científicos japoneses viajaron a la isla Yaku (Yakushima) para determinar si pasar tiempo en un ambiente forestal podría influir en el estado de ánimo y los marcadores de la fisiología del estrés. Aunque era un estudio basado en una muestra muy pequeña, los resultados indicaron que caminar en un ambiente de bosque podría proporcionar un cambio en el estado de ánimo y reducir los marcadores objetivos de la fisiología del estrés. Su influencia tranquilizadora y alegre se sentía especialmente en aquellas personas que estaban sometidas a un trabajo mental agotador. Se dio el primer pequeño paso hacia la investigación in vivo adecuada de los ambientes naturales.

Mecanismo de acción

Investigadores pioneros que exploraron los efectos del bosque en el estado de ánimo y el estrés no estaban simplemente interesados ​​en lo visual. Los investigadores fijaron su atención en los fitocidas, un término generalizado para los químicos naturales liberados por las plantas al medio ambiente. Se teorizó que estas sustancias químicas podrían influir en la fisiología del estrés por inhalación.

El término shinrin-yoku fue más allá. Más que una experiencia visual en la naturaleza, la shinrin-yoku se describió como un baño en el aire del bosque, con un énfasis en lo que se encontró durante la respiración. La experiencia de shinrin-yoku permitió a una persona literalmente asimilar los «componentes emitidos por el bosque». Dado que el aire del bosque es rico en componentes volátiles y no volátiles y en otros componentes invisibles que podrían estar ausentes (o encontrarse en cantidades más bajas) en entornos urbanos construidos, shinrin-yoku no fue simplemente un escape del aire urbano tóxico. Caminar por los bosques en Yakushima, por lo tanto, fue una oportunidad para visualizar, tocar, escuchar e inhalar la naturaleza. Significaba bañarse en la biodiversidad.

Efectos sobre cuerpo y mente

«El arte de curar proviene de la naturaleza, no del médico» Paracelso, siglo XVI

Ideas como la de Paracelso han llevado a los investigadores de shinrin-yoku a investigar los beneficios para la salud de los seres humanos expuestos a la naturaleza.

Existen asociaciones claras entre ambientes naturales y una amplia variedad de resultados positivos para la salud y el bienestar.

Los individuos que viven e interactúan en espacios verdes informan ser más enérgicos, gozan de buena salud general y tienen un sentido más significativo en la vida. Los hallazgos científicos actuales están iluminando lo que los humanos saben intuitivamente: la naturaleza tiene grandes beneficios para el cerebro humano y esto se demuestra a través de un aumento de la felicidad, la salud, el bienestar y la cognición

Desde que se implementó el plan de shinrin-yoku en Japón los estudios realizados han confirmado que pasar tiempo en un entorno forestal puede reducir el estrés psicológico, los síntomas depresivos y la hostilidad, a la vez que mejora el sueño e incrementa tanto el vigor como la sensación de vitalidad. Estos cambios subjetivos se corresponden con los resultados objetivos observados: disminución del cortisol, de la presión arterial y las pulsaciones.

Los hallazgos asociados se centran específicamente en los efectos terapéuticos sobre:

  1. la función del sistema inmunológico (aumento de las células asesinas naturales y prevención del cáncer)
  2. sistema cardiovascular (hipertensión, enfermedad coronaria)
  3. el sistema respiratorio (alergias y enfermedades respiratorias)
  4. depresión y ansiedad (trastornos del estado de ánimo y estrés)
  5. relajación mental

Estos resultados son altamente relevantes para la epidemia actual de enfermedades crónicas e inflamatorias.

Reflexión final

Hacer esta entrada me ha resultado más difícil de hacer de lo que pensaba. Hay muchos artículos divulgativos pero pocos científicos, al menos yo no he sido capaz de encontrar más.

Me llama la atención que siendo algo de tan fácil acceso y bajo coste no tenga mayor repercusión a nivel de salud pública y pase tan inadvertida la naturaleza ante nosotros como forma de prevención, curación o sanación.

Nos hemos alejado de la naturaleza e inevitablemente nuestro cuerpo y mente lo reflejan. Ahora nos toca volver a mirarla, a zambullirnos en ella, saboreando cada detalle y dejarnos envolver por sus colores y olores para renovarnos.

No dudes, cada vez que tengas ocasión camina por el bosque. Regálate salud.

 

María del Amor Garcés Santamaría.

 

Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal

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Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.