Cannabis, un veneno natural

Cannabis, un veneno natural

El cannabis es considerado a veces como la droga menos peligrosa por ser «natural», a la que además se han atribuido otras finalidades o efectos terapéuticos (analgésico, anticonvulsivo, sedante, antidepresivo, etc.). Sin embargo, en los últimos años existe una creciente evidencia epidemiológica de la existencia de efectos adversos sobre la salud psíquica a medio y largo plazo, además de la dependencia y abstinencia.

El principal componente psicoactivo del cannabis es el delta-9-tetrahidrocannabinol (d-9-THC), identificado desde 1964.

En 1948 la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegó a la conclusión de que el uso del cannabis era peligroso física, mental y socialmente. A pesar de esta conclusión, actualmente el consumo de cannabis se ha desdramatizado y desmitificado.

La OMS considera que el cannabis incide negativamente en la salud mental porque parece ser capaz de ocasionar un síndrome de dependencia, similar al de otras drogas, inducir psicosis propias, causar un síndrome amotivacional, exacerbar el curso de la esquizofrenia y precipitar su inicio.

A nivel físico, fumar marihuana se asocia con síntomas de obstrucción respiratoria, metaplasia escamosa y cáncer de boca, lengua y pulmón; altera permanentemente la memoria y el rendimiento psicomotor; puede causar fetotoxicidad; e inducir leucemia no linfoblástica en hijos de madres fumadoras.

Consecuencias del consumo de cannabis a largo plazo

Efectos psicoactivos del consumo de cannabis

El consumo frecuente de cannabis se asocia a una conducta desadaptativa. Es común que las personas que usan marihuana sientan gran interés por estímulos visuales, auditivos o gustativos que de otra manera serían ordinarios. Los sucesos triviales les pueden parecer sumamente interesantes o graciosos. El tiempo parece pasar muy lentamente y, a veces, la droga provoca sensaciones intensas de sed o hambre.

La marihuana deteriora la memoria a corto plazo (de sucesos recientes) y, por lo tanto, dificulta la realización de tareas complejas. Con el uso de las variedades más potentes de la droga, pueden surgir problemas para realizar incluso tareas sencillas.

Debido a los efectos de la droga sobre las percepciones y los reflejos, también puede ser causa de accidentes de tráfico. El uso de esta droga aumenta la propensión a conductas de riesgo para adquirir enfermedades de transmisión sexual, incluida la adquisición del VIH.

Estudios con personas expuestas al THC desde el inicio de la adolescencia demostró que 5 años después eran más propensos a abandonar los estudios, a no percibir peligro en otras drogas y a involucrarse con mayor frecuencia en actividades delictivas.

Síndrome amotivacional

Se define como un estado de pasividad e indiferencia, que se caracteriza por verse mermadas las capacidades cognitivas, interpersonales y sociales debido al consumo de cannabis durante años y que persiste una vez interrumpido dicho consumo.

El paciente se vuelve apático, sin energía, sin interés, suele ganar peso y parece extremadamente perezoso. Tiene desgana para hacer cualquier actividad prolongada que requiera atención o tenacidad. Como resultado, la mayoría de ellos tienen pobre desempeño escolar y laboral, ya que suelen presentar dificultades para el estudio y aprendizaje.

Trastornos inducidos por el cannabis

Intoxicación aguda por cannabis

En este cuadro encontramos síntomas físicos como taquicardia, aumento de la presión arterial, inyección conjuntival, aumento del apetito, sequedad de boca, cierta torpeza en la coordinación del movimiento y el equilibrio, y reacciones o reflejos lentos. Los síntomas psíquicos más frecuentes son cambios conductuales con euforia y ansiedad, síntomas de suspicacia e ideación paranoide, sensación de lentitud en la percepción del tiempo y retraimiento. Suele aumentar la sensibilidad del individuo a los estímulos externos, los colores se perciben más brillantes y los sonidos más intensos. A dosis más altas pueden darse episodios de despersonalización o de desrealización.

Suele producirse en individuos sin historia previa de enfermedad mental grave, aunque con frecuencia presentan rasgos antisociales de la personalidad.

El hecho que pueda aparecer en sujetos sin antecedentes, su comienzo brusco y la relación cronológica entre el consumo y las reagudizaciones hablan claramente a favor de que se trata de una psicosis inducida.

Estados psicóticos persistentes (psicosis cannábica)

El cannabis no es una causa necesaria ni suficiente de esquizofrenia, pero sí es una causa componente. El consumo de cannabis confiere un riesgo dos veces mayor de desarrollar en el futuro esquizofrenia grave.

Efectos del cannabis en pacientes con predisposición esquizofrénica

La OMS admite que el consumo persistente de THC en relación con la esquizofrenia precipita su inicio, sobre todo en quienes empezaron a exponerse a cannabis antes de los 18 años, aumenta el número de recaídas en los siguientes 15 años y también la gravedad de las mismas reconociendo que ello es más factible cuando el THC se consume sobre una predisposición esquizofrénica.

El consumo de cannabis es mucho más elevado en la población esquizofrénica (unas dos veces más) que en la población general. Algunos autores explican este hallazgo relacionando al cannabis con sus características ansiolíticas y activadoras (teoría de la automedicación).

Lo que sí es cierto es que el consumo de cannabis aumenta el riesgo de sufrir síntomas psicóticos en especial las alucinaciones e incrementa los trastornos de conducta y la agresividad, y dificulta el tratamiento, con un mayor grado de incumplimiento terapéutico (respecto al tratamiento de la enfermedad y al de la dependencia) y un aumento en el número de hospitalizaciones, por lo que está asociado a un mal pronóstico de la enfermedad.

Otros trastornos asociados al consumo de cannabis

Depresión y trastornos de ansiedad

Para diagnosticar un trastorno de ansiedad como inducido por el cannabis, los síntomas de ansiedad han de traspasar los límites normales de la fase de intoxicación o abstinencia. En España, el 14,8 % de las urgencias por consumo de sustancias tóxicas ilegales se deben al cannabis. Se caracterizan por crisis de ansiedad y crisis de pánico y suelen afectar más a consumidores noveles.

Los estudios encuentran una asociación frecuente entre los trastornos de ansiedad y depresión y el consumo de cannabis, tanto en adolescentes como en adultos, sobre todo en mujeres jóvenes.

También señalan que el riesgo de sufrir síntomas depresivos, en especial anhedonia e ideación suicida y los intentos de suicidio, era cuatro veces mayor entre los expuestos al cannabis, sobre todo en chicas. Este mayor riesgo de intentos de suicidio e ideaciones suicidas parece deberse al efecto inductor de la depresión que puede presentar el cannabis.

Así, en estudios de gemelos se concluye que la asociación entre la dependencia de cannabis y el comportamiento suicida no se puede explicar enteramente por factores de predisposición genética o ambiental y que las asociaciones entre la exposición a cannabis y el desarrollo subsiguiente de trastornos depresivos mayores sugiere que es posible que el cannabis predisponga a la depresión y al intento de suicidio.

Alteraciones de la conducta

Las respuestas agresivas se incrementan en la primera hora después de fumar THC y no descienden al nivel del placebo hasta un día después. Sin embargo las conductas agresivas están más relacionadas con los síntomas de abstinencia. En consumidores crónicos, la agresividad aumentaba desde el día 3 al 28 tras la supresión del THC.

Podemos encontrar manifestaciones de la conducta alterada como:

  • Flashbacks: El cannabis puede activar los flashbacks en los consumidores de alucinógenos, aunque no se ha encontrado una relación directa en consumidores sólo de cannabis.
  • Delirium: El delirium por cannabis es un cuadro infrecuente que está relacionado con consumos muy elevados. Dura apenas unas horas y cursa con confusión y alteración de conciencia, así como notable perturbación de otras funciones psíquicas: pensamiento (lentitud, ideación delirante…), percepción, psicomotricidad y comportamiento, además de signos neurológicos como disartria, nistagmus y lenguaje inconexo.

Los efectos adversos que conlleva el consumo de cannabis los podemos clasificar de la siguiente manera:

1. Efectos agudos

  • Ansiedad, disforia, pánico y paranoia. Especialmente en nuevos consumidores.
  • Alteración de la atención y de la memoria y déficit psicomotor.
  • Posibilidad o aumento de riesgo de accidente de tráfico.

2. Efectos crónicos

  • Síndrome de dependencia que se caracteriza por incapacidad para abstenerse o para controlar el consumo de droga.
  • Formas sutiles de alteración cognitiva que afectan la atención y la memoria, que persisten mientras los consumidores permanecen crónicamente intoxicados.
  • Alteración en la formación y educación de los adolescentes pues su aprendizaje puede estar limitado.
  • Entre los que comienzan a edades tempranas aumenta el riesgo de progresar a un uso duro de cannabis o de otras drogas ilegales.
  • Aumento del riesgo de esquizofrenia y psicosis graves.
  • Aumento del riesgo de trastornos depresivos y síndrome amotivacional.

 

María del Amor Garcés Santamaría. 

 

Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal

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Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.