La reflexión de una psicóloga

La reflexión de una psicóloga

Estoy acostumbrada a pensar, quizás por mi formación en cognitivo conductual, que con el cambio de conducta y/o pensamiento los problemas psicológicos o emocionales de las personas se solucionan. Pero, en mi práctica clínica me estoy dando cuenta de que no es así. 

Las personas vienen, me cuentan sus problemas, y siguiendo la corriente anteriormente citada le prescribo una serie de ejercicios. A muchos les sirve, porque los hacen, tienen voluntad para ello. Pero luego hay otra clase de personas que les aporte lo que les aporte no siguen las pautas trabajadas en consulta y no avanzan. Algunas dicen que no pueden o que no saben. Entonces pienso que quizás el cambio de conducta o pensamientos no sea el primer paso a seguir con estas personas. 

Desde hace un año aproximadamente me estoy formando en sicodrama, un enfoque terapéutico dentro de la corriente humanista. En consulta se trabaja lo que trae el paciente, no lo que decide el terapeuta, y además de la palabra se usa el cuerpo, el movimiento y la dramatización para entender la situación (presente o pasada) que desea la persona y buscar una solución si la tiene. 

Para completar esta formación se necesita un determinado número de horas de supervisión. En supervisión sacamos nuestras propias preocupaciones para que éstas, entre otras cosas, no interrumpan en nuestra objetividad como profesionales. Para que no se produzca lo que aquí llamamos vedetismo. 

Dicho esto, después de mis sesiones, tanto grupales como individuales con mi profesora, llego a la conclusión de que en casos, como los antes mencionados, el cambio de conducta no es la panacea. Hay algo más. 

Pienso que no se trata de “muerto el perro se acabó la rabia”. Quiero decir, que no se trata de si tengo una situación difícil, en donde, aparentemente, si quito uno de los factores influyentes, se terminó el problema. 

Pongo un ejemplo práctico: 

JD tiene ansiedad desde que abrió su negocio y su pareja tiene una situación difícil debido a la custodia de sus hijos y pensión a su exmujer. 

Otros profesionales a los que visitó JD le recomendaron cerrar el negocio y dejar a su pareja. Y se quedaron tan anchos…

JD quiere a su pareja y su negocio le va bien y le causa mucha satisfacción, además de ansiedad (sí, por qué no decirlo).

 

-Entonces ¿qué hacemos con ella? 

-Pues trabajar en lo profundo. 

 

Otro caso: 

MD, también empresario novel, tiene mucho estrés y no se dedica tiempo a sí mismo. 

Otros profesionales le prescriben tiempo para sí, para sus aficiones y ocio. Se concede permiso y va al gimnasio y sale con amigos, pero sigue igual. 

 

-Pero, ¿qué pasa con esta gente? ¿dónde está el problema? 

-Pues que el problema no es la conducta, hay algo más allá.

 

Y podemos decir: entonces, ¡será necesario cambiar el pensamiento! Sí, tal vez, pero desde lo profundo. Ciertos ejercicios sólo nos dejan en un cambio de pensamiento momentáneo o superficial, y no se centra en el contexto de la situación problema. 

Nos toca sentir dentro, en nuestro cuerpo, dónde se alojan las emociones que provocaron esas vivencias y también entender cómo lo vivieron todas las personas implicadas. Sí, incluimos a los demás. Porque como decía Rojas Bermudez «el hombre aislado, solo, es una abstracción, no existe. Para ser, nacer, crecer, vivir y reproducirse ha necesitado de otros.”

Entendida la situación, a las personas, a uno mismo, todo empieza a coger otro color, otra manera de ver las cosas, otra forma de sentir y de expresar. Y todo, en este momento, realmente empieza a cambiar.

 

María del Amor Garcés Santamaría. 

 

Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal

Calle Santiago Apóstol 15, Huelva

685953724

psiquesanahuelva.com

Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.