Dependencia emocional

Dependencia emocional

 

La dependencia emocional es un estado de apego extremo o enfermizo hacia una persona o grupos de personas, ya sea pareja, familia o amistad.

Lo que nos viene a la mente con mayor facilidad es la dependencia emocional a la pareja, en la que bajo el disfraz del amor romántico la persona apegada sufre una despersonalización lenta que la lleva a convertirse en un apéndice de la persona amada.

Según los expertos, la mitad de las consultas psicológicas se deben a problemas ocasionados o relacionados con dependencia patológica interpersonal. En muchos casos, pese a lo tóxico de la relación, las personas son incapaces de ponerle fin. En otros, la dificultad reside en una incompetencia para resolver el abandono o la pérdida afectiva. No se resignan a la ruptura o permanecen en una relación que no tiene ni pies ni cabeza.

Pongamos un ejemplo:

«Llevo doce años de novia, pero estoy empezando a cansarme…El problema no es el tiempo sino el trato que recibo…Él no me pega pero me trata muy mal…Me dice que soy fea, que le produzco asco, sobre todo mis dientes, que mi aliento huele a podrido (llanto)…Cuando estamos en un lugar público, me hace caminar delante para que no lo vean conmigo, porque le da vergüenza…Cuando le llevo un detalle, si no le gusta me grita ‘tonta’ o ‘retardada’, lo rompe o lo tira a la basura muerto de furia… Yo siempre soy la que paga. El otro día le llevé un pedazo de torta y como le pareció pequeño, lo tiró al piso y lo aplastó con el pie… Yo me puse a llorar… Me insultó y me dijo que me fuera de su casa, que si no era capaz de comprar una mísera torta, no era capaz de nada…Pero lo peor es cuando estamos en la cama… A él le fastidia que lo acaricie o lo abrace… Ni qué hablar de los besos… Después de satisfacerse sexualmente, se levanta de inmediato y se va a bañar… (llanto)… Me dice que no vaya a ser que lo contagie de alguna enfermedad… Que lo peor que le puede pasar es llevarse pegado algún pedazo de mí… Me prohíbe salir y tener amigas, pero él tiene muchas…Si yo le hago algún reproche me dice que terminemos»

Cuando se le preguntó por qué no lo dejaba, respondió «Es que lo amo…»

Detrás de todo apego hay miedo y algún tipo de incapacidad. Para que exista apego debe haber algo que lo justifique: evitar el dolor o mantener la satisfacción. Nadie se aferra al sufrimiento por el sufrimiento mismo. De acuerdo con la historia personal afectiva, la educación recibida, los valores inculcados y las deficiencias que podamos tener, cada uno «elige» su fuente de apego. Los siguientes son los más comunes:

  • Apego a la seguridad o protección: parte de la baja autoeficacia percibida. La persona siente que no es capaz de hacerse cargo de sí mismo/a y necesita de alguien más fuerte psicológicamente hablando que se haga responsable de él/ella. El origen de este apego parece estar en la sobreprotección parental durante la niñez y de la creencia de que el mundo es peligroso. Su miedo es al desamparo y la desprotección.
  • Apego a la estabilidad y la confiabilidad: está relacionado con un profundo temor al abandono y una hipersensibilidad al rechazo afectivo. La confiabilidad se vuelve una necesidad compulsiva para aliviar el miedo anticipatorio a la carencia. Su historia afectiva suele estar marcada por infidelidades, rechazos y pérdidas amorosas que no se han superado adecuadamente. Lo primordial para este tipo de apego es impedir otra deserción afectiva. El objetivo es mantener la relación a cualquier coste para que la historia no se repita.
  • Apego a las manifestaciones de afecto: el objetivo primordial es sentirse amado. Proviene de una baja autoestima, donde la persona que no se quiere a sí misma proyecta ese sentimiento y piensa que nadie podrá quererla. El cariño, la ternura y otras manifestaciones serán vistas como señales de que el amor está presente, pero si disminuyen la persona sentirá que la relación está a punto de terminar. Uno de los indicadores erróneos es la deseabilidad sexual. El pensamiento «si soy deseable, soy querible» hace que estas personas busquen amor en cualquier lugar.
  • Apego a la admiración: la carencia que está presente es de reconocimiento y adulación, ya que ellos mismos no se sienten valiosos o admirables. Se apegan a quien les muestra admiración o algo de fascinación. El bajo autoconcepto crea una importante sensibilidad al halago. Su mayor miedo es a la desaprobación o al desprecio.
  • Apego normal al bienestar y placer: ciertas formas de dependencia son vistas como normales por la cultura e incluso por la psicología. Algunas formas de bienestar interpersonal son especialmente susceptibles de generar apego, entre ellas: sexo, mimos, compañerismo y tranquilidad.

En próximas entradas hablaremos del desapego y de cómo superar la dependencia emocional.

 

María del Amor Garcés Santamaría. 

 

 

Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal

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Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.