Einstein decía que la locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. En nuestra vida encontramos piedras con las que tropezamos una y mil veces, y al contrario de lo que podamos pensar, nos comportamos una y otra vez de la misma manera, obteniendo el mismo resultado aunque no sea el esperado.
Probamos algo, y no funciona. Lo volvemos a probar, y sigue sin funcionar. Seguimos erre que erre, y así repetidamente.
¿Y si empezamos a fijarnos en esas piedras e intentamos encarar la situación de otra manera?
Nuestra mente se limita rápidamente debido a la costumbre o a la inconsciencia, a una determinada forma de ver las cosas y a la facilidad con la que nuestra visión de los acontecimientos y nosotros mismos se ve moldeada por prejuicios, creencias, gustos y disgustos adquiridos en el pasado. Si queremos ver las cosas como realmente son y percibir su totalidad tenemos que estar atentos a las creencias implícitas que tenemos y las rutinas impuestas por nuestro pensamiento. Hay que aprender, pues, a mirar y ver de manera diferente.
El problema de los 9 puntos ilustra claramente que el modo en que percibimos un problema tiende a definir y limitar nuestra capacidad de encontrar la solución. En este problema se pide a la persona que una todos los puntos con líneas rectas, sin levantar el lápiz del papel y sin pasar dos veces por la misma línea. Invito al lector/a a dedicar unos minutos a tratar de resolver el problema antes de continuar.

La mayoría de las personas empiezan en una esquina y trazan tres líneas antes de darse cuenta de que uno de los puntos queda fuera de su recorrido. En este momento la mente puede experimentar cierto malestar y cuanto más se intenta más frustración se siente. La sorpresa viene cuando se aporta la solución acertada.


Y es que en ambos casos, la solución se encuentra trazando las líneas más allá del cuadrado imaginario esbozado por los puntos. Aunque el enunciado del problema no nos impide salir de los puntos la tendencia normal es considerar como contexto la pauta cuadrada de nueve puntos, cuando el contexto es en realidad el papel en el que los puntos están dibujados. Jamás encontraremos una solución satisfactoria si no contemplamos el problema en toda su magnitud y nos olvidamos del contexto mayor.
El problema de 9 puntos nos sugiere, que para resolver ciertos problemas, debemos asumir una visión más amplia. Y ello implica preguntarnos por la magnitud del problema y determinar la relación que existe entre sus distintos componentes aislados y la totalidad, adoptando así una perspectiva sistémica.
Nos enseña también que hay problemas que sólo se solucionan, resuelven o disuelven ampliando nuestra forma habitual y condicionada de ver, pensar y actuar.
Una manera sencilla de ampliar nuestra visión es pararnos y coger un folio en blanco. En este folio podemos escribir el problema que nos preocupa y debajo de él 2 columnas, en la primera redactaremos la manera habitual en la que afrontaríamos ese problema, y en la segunda, alternativas que nunca hayamos puesto en marcha. Buscaremos soluciones fuera del contexto habitual. Recuerda que tu contexto no se constriñe a los puntos sino al papel completo. Ve más allá.
María del Amor Garcés Santamaría.
Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal
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