Desapego y cómo prevenir la dependencia emocional

Desapego y cómo prevenir la dependencia emocional

En una entrada anterior hablamos de la dependencia emocional y de los tipos de apego que la conforman. En el contexto de la dependencia emocional es importante diferenciar apego y deseo.

Querer algo con todas las fuerzas no es malo, convertirlo en imprescindible, sí­. Lo que define el apego no es tanto el deseo como la incapacidad de renunciar a él. Si hay sí­ndrome de abstinencia, hay apego.

El hecho de que desees a tu pareja, que no veas la hora de estar con él/ella, que disfrutes con su presencia o su sonrisa no significa que sufras de apego. Pero si el bienestar recibido se vuelve indispensable y tu mente se agota pensando en él/ella estamos viviendo una adicción afectiva.

Amor y apego no siempre tienen que ir de la mano. Y se han mezclado ambos hasta el punto en que ya los confundimos. Equivocadamente, entendemos el desapego como dureza de corazón, indiferencia o insensibilidad, y no es así­. El desapego es una forma sana de relacionarse, cuyas premisas son independencia, no posesividad y no adicción.

El desapego es una elección en la que entendemos que el amor es la ausencia de miedo.

«Si estás a mi lado, me encanta, los disfruto, me alegra, me exalta el espíritu; pero si no estás, aunque lo resienta y me hagas falta, puedo seguir adelante. Igual puedo disfrutar de una mañana de sol, mi plato preferido sigue siendo apetecible, no dejo de estudiar, mi vocación sigue en pie, y mis amigos me siguen atrayendo. Es verdad que algo me falta, que hay algo de intranquilidad en mí­, que te extraño, pero sigo, sigo y sigo. Me entristece, pero no me deprimo. Puedo continuar haciéndome cargo de mí­ mismo, pese a tu ausencia. Te amo, sabes que no te miento, pero esto no implica que no sea capaz de sobrevivir sin ti. He aprendido que el desapego es independencia y esa es mi propuesta… No más actitudes posesivas y dominantes… Sin faltar a nuestros principios, amémonos en libertad y sin miedo a ser lo que somos…»

Para no caer en relaciones de dependencia, donde nos encontremos apegados a la otra persona, estas son algunas claves para prevenirlo.

  1. Exploración y riesgo saludable: la relación afectiva no debe ser una cárcel, ni lleva implícito el estancamiento, ni tampoco implica perder tus intereses vitales. Amar no es anularse sino crecer de a dos. La exploración responsable significa hacer lo que nos venga en gana siempre que no resulte dañino ni para uno ni para los dos. Descubriendo lo que nos rodea nos damos cuenta de que el placer no solo está en un punto, sino disperso y accesible. Esto se traduce en que la persona que amo es una parte importante de mi vida pero no la única.
    • Espontaneidad
    • Lectura e inquietudes culturales
    • Viajar
    • Conocer gente
  2. Autonomía o hacerse cargo de uno mismo: la autonomía produce esquemas anti apego y promueve maneras más sanas de relacionarse afectivamente.  Las personas que se vuelven más autónomas mejoran su autoeficacia, adquieren más confianza en si mismas y se vuelven autosuficientes. Se previene y se vence el miedo a no ser capaz. Ayuda a la maduración emocional y se previene y vence el miedo a sufrir y a la soledad.
    • Hazte cargo de ti mismo. Cuando te hagas responsable de tus actos, descubrirás tu verdadera fortaleza. No necesitas ser débil para que te quieran
    • Disfruta de tu soledad
    • Intenta vencer el miedo
  3. Sentido de vida: las personas que han encontrado el camino de su autorrealización se mueven más fluidamente y no suelen quedarse estancadas en trivialidades. Cuando una persona ha encontrado su autorrealización personal o trascendental ama con una paz especial. Hay deseo, pero no adicción.
    • Autorrealización: capacidad de reconocer los talentos naturales que tenemos y desarrollarlos. En la vida no hay que resignarse a ser infeliz
    • Trascendencia: tomar consciencia de que soy mucho más de lo que creo ser. Expande tu consciencia, haz yoga, lee sobre espiritualidad. Te permitirá  redimensionar la experiencia del sufrimiento.

 

María del Amor Garcés Santamaría. 

 

Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal

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Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.