Efectos de la pornografía en la sexualidad

Efectos de la pornografía en la sexualidad

¿Qué es la pornografía?

Etimológicamente, esta palabra deriva del griego porne: prostituta, y grafos: tratado, descripción; entonces pornografia sería la  descripción de las prostitutas o de la prostitución.

Otro significado que tiene la palabra pornografía es el que se refiere al “carácter obsceno de obras literarias o artísticas”. Aunque la connotación que comúnmente se le atribuye es la de “aquello que molesta o disgusta a una persona”. Estas dos definiciones son imprecisas o ambiguas, ya que no todas las personas nos pondremos de acuerdo en qué es comercial, artístico o pornográfico, algo similar a lo que ocurre con el concepto de belleza.

Una definición más precisa del término pornografía sería el de “expresiones gráficas de la sexualidad” o “material sexualmente explícito”, donde quedarían incluídos fotografías, películas, dibujos, revistas y otros materiales que representen la sexualidad.

Diferencia con el erotismo

La distinción entre erotismo y pornografía suele construirse teóricamente, alegando que el primero “sugiere” y la segunda “muestra”.

El erotismo se inserta en el arte y la pornografía roza la obscenidad. El erotismo es propio del amor y la pornografía del comercio del sexo. El erotismo es elegante y sublime, mientras la pornografía posee una naturaleza sórdida y grotesca. Volveríamos aquí a una definición subjetiva. 

Pero sigamos la ultima definición de pornografía que citamos en el apartado anterior.

El erotismo es el enfoque estético que se le da al sexo, más precisamente al deseo y a todos los sentimientos que anticipan la actividad sexual. Se refiere principalmente al estado de excitación que surge de la incitación y de la insinuación. 

Erotismo y pornografía representan al ser humano sexualmente activo, pero el primero se dedica a dejarlo todo a la imaginación, mientras que el segundo es una representación gráfica de la relación en sí misma.

Efectos de la pornografía sobre la sexualidad

En ocasiones, los sexólogos prescribimos el uso de imágenes eróticas o pornográficas como recurso terapéutico en el tratamiento de ciertas disfunciones sexuales. Lo hacemos por los siguientes motivos:

  1. Ayudar a la excitación 
  2. Enriquecimiento de la vida sexual: aportar aspectos de la sexualidad humana diferentes a los personales.

Todos podemos beneficiarnos de estas ventajas pero el uso de pornografía también cuenta con efectos perjudiciales sobre nuestra sexualidad. 

Enfocaremos estos efectos desde dos perspectivas. Desde un consumo llamémoslo de iniciación o puntual, y desde el consumidor habitual.

 

En relación con el primer grupo, la pornografia puede producir los siguientes efectos

  1. Reduce nuestra corporalidad y sexualidad a la genitalidad. Se centra en la penetración y obvia lo que comúnmente llamamos preliminares y otras prácticas sexuales tan o más satisfactorias para ambos y para la mujer.
  2. Lleva a la creación de estereotipos. Hombres con erecciones eternas y penes enormes que duran horas, y mujeres con pechos operados, completamente depiladas y vulvas inexistentes que siempre disfrutan. Cuando el hombre o mujer de a pie ve esto y se compara, se deprime, porque su sexualidad no es así. Y todos sabemos que lo que sale en la tele es verdad (jajaja)
  3. Reducen a la mujer a un objeto de placer. 
  4. Pueden producir en niños y jóvenes una imagen distorsionada de la sexualidad.

 

En consumidores habituales de pornografía se presentan los siguientes efectos:

  1. Aunque en su inicio las personas sienten excitación, ante la exposición repetida, ocurre el fenómeno de desensibilización. Cada vez se necesita más para conseguir la excitación.
  2. Aumento del umbral de excitación. La persona deja de reaccionar ante estímulos sexuales habituales. Cada vez se hacen más necesarios estímulos más intensos.
  3. Exclusividad del estímulo visual para empezar la respuesta sexual, lo que implica una gran dificultad para imaginar y fantasear mentalmente.
  4. Necesidad de imágenes sexuales mentales para alcanzar el orgasmo (alorgasmia)
  5. Dificultades para llegar al orgasmo si no es por uno mismo (masturbación). Con el consiguiente efecto sobre la pareja.
  6. La pareja deja de ser el objeto de deseo.
  7. Necesidad de buscar parejas distintas (neofilia)
  8. Fantasías que difícilmente se pueden tener al alcance en la realidad.

 

Mi opinión 

Como prevención o  tratamiento de estos efectos resulta necesaria una educación, en el primer caso, o una reeducación sexual en el segundo, que nos acerque a la realidad de nuestra sexualidad individual y también a las personas con las que nos relacionamos íntimamente.

 

María del Amor Garcés Santamaría. 

 

Psique Sana. Centro de Psicología y Crecimiento Personal

Calle Santiago Apóstol 15, Huelva

685953724

psiquesanahuelva.com

Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.