Resiliencia

Resiliencia

Todos conocemos personas que ante determinadas situaciones estresantes, ya sean problemas laborales, pérdidas de cualquier tipo o desgracias,  unas se hunden mientras otras mantienen la calma. 

Este grupo de personas que mantienen la calma son las llamadas personas resilientes, las que hacen uso de la resiliencia.

¿Pero, qué es la resiliencia?

Se trata de un concepto que viene de la física y que en su acepción original, se refería a la resistencia de un cuerpo a la rotura por golpe, o la capacidad de un material de recobrar su forma original después de someterse a una presión que pudiera deformarlo.

Posteriormente el término se adaptó a las ciencias sociales y la definición de resiliencia sería la siguiente:

«La resiliencia es la capacidad de superar los eventos adversos, y ser capaz de tener un desarrollo exitoso a pesar de circunstancias muy adversas.» 

¿Cómo son las personas resilientes?

Las personas resilientes son aquellas que son capaces de hacer frente a las adversidades de la vida empleando sus habilidades o fortalezas. 

Es una persona que también sufre, no hablamos de un superhombre o una supermujer, pero en lugar de recrearse en el dolor que sienten le hace frente  y no deja que esos golpes de la vida paren su camino.

Nos referimos a la actitud que toman frente a la vida y sus dificultades. Se ven protagonista de su vida en lugar de vivirla desde un rol victimista.

La persona resiliente posee:

        • Un buen autoconcepto
        • Inteligencia emocional
        • Locus de control interno: ser responsable de las consecuencias de mis actos, no culpar a los demás de mi comportamiento o de las consecuencias que tenga mi comportamiento

Las características de las personas resilientes son las siguientes:

  1. Perspicacia. Darte cuenta de si tuviste que ver con la situación o problema, ser honesto y responsabilizarte de ello.
  2. Independencia, te bastas a ti mismo para hacerle frente a tu vida
  3. Tu motivación para salir adelante será mayor si otros dependen de ti
  4. Iniciativa para reponerte y hacer frente a las circunstancias
  5. Creatividad. Buscar soluciones posibles
  6. Humor, ser capaz de ver con perspectiva la situación y saber reírte de ti mismo.
  7. Sentido moral o ético. Todo lo que haga para salir a flote no debe afectar a los demás.

Ya sabemos qué es la resiliencia y cuáles son las características de las personas resilientes. Y ahora se nos plantea un interrogante…

¿La persona resiliente nace o se hace?

La habilidad para afrontar exitosamente el estrés y los eventos adversos procede de la interacción de diversos factores en la vida de la persona, como son:

  • el temperamento biológico y las características internas, especialmente la inteligencia
  • la familia y el ambiente de la comunidad de la que procede , especialmente en relación con su crianza y las cualidades de apoyo que están presentes
  • el número, intensidad y duración de circunstancias estresantes o adversas por las que ha pasado, especialmente a temprana edad

Pero no desesperéis si no os sentís reflejados en lo anterior  porque…

La resiliencia se puede entrenar:

  1. Aceptando que a veces la vida es injusta. 
  2. Aprender de los errores y ver nuestras posibilidades, buscar soluciones alternativas
  3. Haciéndonos conscientes de nuestros recursos y fortalezas, de nuestro potencial
  4. Comprometiéndonos con nuestra vida, tomando las riendas
  5. Dejando el victimismo o la autocompasión a un lado
  6. Viviendo el presente. Aprende del pasado y que no frene tu camino
  7. Observa la vida con positividad. El optimismo es un motor para la vida, nos hace ver que tenemos posibilidades y nos impulsa a buscar oportunidades. 
  8. Enfrentarnos a los que nos da miedo nos hace superarnos y salimos fortalecidos.

Estudié en el Campus del Carmen en la Universidad de Huelva y terminé mis estudios en 2010. Me especialicé ese mismo año en Sexología y Educación Sexual. Hice prácticas desde 2008 hasta 2011 en el Instituto de Salud Vidacer Huelva, y el 2012 decidí abrir mi propia consulta. Desde entonces han pasado muchas personas y muchas vidas por delante de mi. La experiencia con todas esas personas han hecho que me haya formado y siga haciéndolo en diferentes disciplinas: psicología deportiva, yoga, reiki, flores de bach, sicodrama y sicodanza, intervención en emergencia y desastres, etc. Hoy puedo decir que ese vínculo que surgió entre la psicología y yo en 2001 sigue presente y se va haciendo más fuerte cuanto más aprendo y trabajo con personas, etc.